¡Buenos días y buena nueva semana! Estoy muy impaciente de abarcar el tema de hoy: los 5 platos bolivianos que me llevan a Bolivia y contaros de la familia de Andrea, de lo bonito que es su país y de la deliciosa comida. La anterior vez te hablé de mi familia, de una parte de ella y de mis 5 recetas caseras del corazón, que me recuerdan momentos con mis padres, mi hermana y mis abuelos maternos. Hoy, en cambio, viajaremos al otro lado del océano Atlántico, visitaremos La Paz y Santa Cruz de la Sierra. ¡Vamos!

LOS 5 PLATOS BOLIVIANOS QUE ME LLEVAN A BOLIVIA

  1. Humintas al horno. Un plato que me ha conquistado literalmente este año, sé que lo había probado ya en el pasado pero esta vez me enamoré y efectivamente fue el primero de los 5 platos bolivianos que marcaron nuestras vacaciones. Llegamos a Bolivia para las vacaciones de Navidad un viernes de madrugada, después de un viaje bastante cansador. Este año nos reuníamos en Santa Cruz de la Sierra con toda la familia de Andrea y nos quedábamos hasta el año nuevo. El plan era desayunar todos juntos al llegar: ¡una idea genial! Nos vinieron a buscar al aeropuerto y llegamos a casa de Tania, la hemana mayor de Andrea. Tania fue la primera persona que conocí de la familia, hace ya casi cuatro años, y le tengo un cariño especial porque desde el minuto 0 me trató como otra hermana más. Tengo que ser sincera y decir que todos los familiares de Andrea me han tratado como si ya fuera familia desde que me conocieron, y es realmente lo mejor que te pueda pasar con una pareja. Llegamos a casa de Tania y la bienvenida no podía ser mejor, toda la familia allí: Ximena, Manuel y Carito desde La Paz; Tania y Benjamín; Sebas, Fu, Olivia y Martina desde Estados Unidos, y una mesa llena de las mejores delicias gastronómicas bolivianas. Las amadas humintas entre otras. Una masa dulce de choclo blanco – o sea maís blanco, queso, anís y canela, cocinada dentro de las hojas del maís mismo.
  2. Llajua. Su nombre original en quechua es llajwa y es una salsa picante a base de tomate y un tipo de ají picante que se llama locoto. Es espectacular para acompañar la carne a la parrilla. En Bolivia las parrilladas son algo muy común y muy amado, sobre todo en ciudades como Santa Cruz donde el clima invita a pasar tiempo fuera de casa. Mi primera parrillada este año fue justo el primer día que llegamos, Manuel, el papá de Andrea, preparó una parrillada deliciosísima con la que empezamos las vacaciones a lo grande. Ya sabes cuánto me gusta la carne y cocinada a la brasa aún más y amo el picante… Imagínate la situación: llegar desde el frío de Madrid a los 30 grados de Santa Cruz, una parrillada en la piscina del condominio, cerveza fría, charlas y finalmente alguien que sacó la famosa llajua. Podría repetir esa comida cada día sin cansarme nunca.
  3. Picana navideña. La picana es una sopa a base de diferentes tipos de carne, verduras y mucho mucho mucho vino. No es broma, nunca he visto cocinar algo con tanto vino. Es increíble. Su orígen es criolla, de la zona de La Paz, justamente de donde es la mamá de Andrea, Ximena. En La Paz nunca hace muchísimo calor, así que aunque Navidad sea en verano para ellos, tampoco es tan raro pensar que se pueda comer un plato con tanto cuerpo. ¡Lo que no te esperas es comerlo con 30 y pico grados y una humedad alucinante! Pero lo mejor de las tradiciones es que se mantienen aunque las condiciones exteriores cambien, y entonces en Noche Buena nos reunimos con toda la familia de Ximena, éramos unas cuarenta personas, ¡y faltaban muchos!! Ximena y sus hermanos y hermanas cada año preparan cada uno su picana, en una olla gigante y a la hora de la cena esto es todo lo que se come: picana de él, picana de ella, se van probando las diferentes versiones e incluso se van mezclando picanas diferente. Te sirves un poco de ésta que es más espesa y le añades un poco de esta otra porque es más picante. Finalmente hermanos, hermanas y familiares van juzgándose hasta que cada uno declare su picana favorita. Ha sido una experiencia inolvidable que ya quiero repetir. Ya el hecho de celebrar Navidad en verano me pareció de película, luego formar parte de una cena de familia de cuarenta personas y aún faltaba gente… ¡Y qué gente más amable y hermosa! Muchos no los conocía, y cada uno se empeñó para que no me sientiese sola, al estar lejos de los míos, me entretenían, me incluían en todas las charlas, ¡y hasta me regalaron comida a escondida! Hermosos seres humanos que, me da mucha felicidad, poderlos llamar familia. Volviendo a la picana, no es nada simple la preparación: carne de pollo, cordero, cerdo y vacuna, maís, ají picante, otras verduras (cada uno tiene su propia versión), varias botellas de vino tinto y muchas horas al fuego.
  4. Chancho al horno. El cumpleaños de Andrea es el 26 de diciembre, pobrecita. O sea, que casi nunca hay amigos disponibles para celebrar. Lo bueno de vivir lejos de casa y de volver cuando puedas, es que la familia siempre querrá darte gusto y cumplir tus deseos. Conociendo a Andrea, puedes imaginar que lo que más deseaba era estar todos juntos, sentir el amor de tus seres queridos y disfrutar de una comida deliciosa. Para su almuerzo de cumpleaños quiso el plato estrella de Ximena: pierna de cerdo al horno. Parecido al cochinillo de Segovia, que adoro, el chancho al horno de la Xime es algo de un nivel aún superior, muy  jugoso por dentro, con su cuero crujiente por fuera, es una delicia del paladar. Claramente aproveché de esta situación también para volver a comer llajua, no podía perderla, le daba ese toque picante como guinda del pastel. Terminamos el almuerzo con tartas y las deliciosas galletas hechas por Ernesto.
  5. Salteña. La salteña “potosina” en mi corazón, tiene el primer lugar en los 5 platos bolivianos que me llevan a Bolivia. Escuché por primera vez hablar de este tipo de empanada al comienzo de mi relación con Andrea, en el verano 2016. Ella iba a un picnic con sus compañeras y compañeros de trabajo y les iba a llevar salteñas y me explicó el ritual que pide esta comida. Pero primero, mejor te explico qué es. Es una empanada de masa semi dulce rellena de carne o pollo, verduras, legumbres, aceitunas y huevo, y el propio guiso de cocción. Esto hace que sea necesario un ritual: ya que el relleno tiene guiso líquido, hay que morder una punta de la empanada y beber un poco de guiso, antes de seguir comiendo el borde y el relleno. Se bebe el jugo, se come un poco, se bebe, y se come. La tradición dice que quien se manche con el guiso, ¡tendrá que pagar las salteñas de todos! Existen salteñas de carne o de pollo, con o sin picante. Se convirtió en una de mis pasiones más grandes desde la primera vez que la probé, la adoro, he intentado cocinar salteñas pero es muy difícil y me salieron muy mal. Volveré a intentar. Claramente también Andrea ¡las adora! y su papá el día que volvimos a Madrid nos llevó al aeropuerto un desayuno a sorpresa: salteñas! Fue muy lindo despedirnos todos así, como habíamos empezado las vacaciones, desayunando juntos delicias de Bolivia.

¡Benditas vacaciones!

Espero que hayas disfrutado de este viaje ida y vuelta en nuestras vacaciones de Navidad y que te hayan gustado estos 5 platos bolivianos que me llevan a Bolivia. Si aún no conoces Bolivia te recomiendo de corazón que aproveches cuando puedas y vayas a conocer. Si quieres consejos sobre el país o su deliciosa comida, puedes escribirnos cuando quieras desde nuestra página, o en Facebook e Instagram, estaremos encantadas de hablar más de esa hermosa tierra. Ahora, ya es tiempo que me despida, nos vemos la semana que viene con una nueva historia.

¡Hasta pronto!

Isotta

Andrea y yo,
Santa Cruz de la Sierra 2019.
Huminta.
Santa Cruz de la Sierra 2019.
Chancho al horno.
Laguna Volcán 2019.
Salteña.