¡Buenos días! Aquí te habla Isotta otra vez, como puedes leer en nuestra bio soy bastante parlanchina y me gusta hablar, escribir y contar sobre lo que me apasiona, publicar en Instagram y Facebook sobre lo que cocinamos y comemos, ¡en fin… soy la pesada de la pareja! Es que además Eatsperience es nuestro bebé, me siento orgullosa y feliz y quiero compartir dolores y glorias contigo y con todas las personas que quieran saber más sobre nuestra experiencia de social dining en Madrid. 

La semana pasada te desvelé nuestros 5 rincones gastronómicos favoritos de Madrid, y como había anticipado, hoy te voy a contar la historia de mis 5 recetas caseras del corazón. Mejor sería decir mis primeras 5 recetas caseras del corazón, porque hay muchas más y todas ocupan un lugar especial en mi alma. La razón por la que son mis 5 recetas del corazón, es porque mi corazón está aferrado a estos platos, con cada receta te contaré algo de mi familia, y podrás viajar conmigo a Savona y vivir algunos recuerdos de momentos culinarios familiares.

Muy pronto podrás ver la preparación de estos platos en nuestro canal de Youtube. Es muy nuevo así que sé paciente y con el tiempo subiremos videos de recetas y de momentos de social dining.

Mis 5 recetas caseras del corazón

  1. Carne cruda. Así de simple, es una de mis recetas favoritas desde que soy niña. Mis abuelos maternos tenían una carnicería en Savona y mi madre aún me cuenta que cuando era muy pequeña, en lugar de las típicas comidas para niños siempre prefería la carne de mis abuelos. Creciendo me volví muy fan de muchos platos diferentes cocinados por mi abuela y mi mamá, y el que nunca podía faltar cada vez que iba donde nonna Rina era justamente la carne cruda -este plato y otro que te cuento luego. Para preparar la carne cruda, cómo se hace desde siempre en mi familia, hay que elegir carne de vaca o de caballo de muy buena calidad y picarla, luego se mezcla con sal, perejil fresco cortado fino, ajo, aceite de oliva extra virgen y limón. Se mezcla bien, se aplasta un poco en el plato para que se alargue bien y encima se le cortan escamas de parmesano. El paraíso. Entre universidad y trabajo llevo muchos años lejos de Savona, y aún ahora cada vez que vuelvo les pido a mis padres que me preparen carne cruda. Cuando todavía estaba nonna Rina me lo preparaba ella y mis padres en otro día, ¡tanto me gusta este plato que podía comerlo durante todas las vacaciones!
  2. Carne empanada. Otro imprescindible de nuestra familia. Te darás cuenta que la carne siempre ha sido protagonista, es que con los abuelos carniceros era muy difícil no amarla. La llamamos en nuestra casa fettina impanata, y acompañada del puré de patatas de mi papá, Paolo -es otra delicia de la vida. Quizás podría estar en el número uno de mis 5 recetas caseras del corazón desde antes que la carne cruda. Es que ya te dije, no es que la 1 me guste más de la 5, las enumero por comodidad, pero todas están al primer puesto. Un buen corte tierno, sin grasa, lo pasas primero en el huevo batido y salado y luego en el pan rallado, repites la operación si quieres la capa del empanado muy gruesa. Otra opción es pasar la carne primero en la harina, luego en huevo y finalmente en el pan. Me acuerdo de mi abuela comentarme que su hermano menor y a su vez carnicero en Savona, mi tío Vincenzo, le había contado que para que sea más crujiente se podía usar en lugar del pan los cereales machacados. Los mismos cereales del desayuno, los que no están azucarados. Lo intentamos una vez y efectivamente el resultado se notó, pero nos mantuvimos fieles a la tradición y seguimos cocinando la carne empanada como habíamos hecho siempre. De vez en cuando es un placer reunirnos con amigas y amigos y cocinar este plato estrella que me trae tantos recuerdos felices de mi familia.
  3. El puré de patatas de mi padre. Paolo Peira es el rey del puré. Su puré es tan delicioso que podría comerlo solo, y durante muchos días a todas las horas, ¡sin cansarme nunca! Tanto mi papá como mi mamá son muy buenos cocineros, pero definitivamente puedo afirmar que heredé de mi papá la pasión para mezclar sabores y dejarme llevar por la inspiración al crear nuevos platos sólo cogiendo los ingredientes que quedan a disposición en la nevera. Por otro lado, de mi mamá también he heredado algo: la ceguez, la uña demasiado pequeña del dedo meñique del pie, y la habilidad en la escritura.. ¡Esta última es de gran ayuda a la hora de crear contenido! – Mamá, que es broma, ¡he heredado muchas cosas bellas de ti! La regla fundamental del puré de patatas es: cuanta más mantequilla, más delicioso saldrá. Se aplastan las patatas hervidas y se mezclan con abundantísima mantequilla, sal, aceite de oliva extra virgen, leche y mucho parmesano rallado. Se mezcla con fuerza para que el resultado sea una crema homogénea y muy espesa. Nos gusta muy, muy espeso el puré (y sin grumos). Puedo presumir una versión casi perfecta del puré de mi padre, casi.
  4. Scaloppine al marsala. Pienso en este plato y veo a mi hermana, Ariela. A ella los escalopes al marsala le salían espectaculares. Ella es mayor de casi 4 años y hemos compartido muchos momentos antes de que decidiera querer vivir su vida de manera independiente, comprarse su piso, y enfin abandonarme en lugar de poner en stand-by su vida y esperar que yo creciese y que nos fuésemos de casa de nuestros padres en el mismo momento. (Si no se nota mi tono te lo confirmo, sí, sigo ofendida). Creo que la perdono sólo porque gracias a su independencia ahora tengo dos sobrinas y un sobrino que amo con toda mi alma. Han pasado muchos años desde la última vez que me hizo escalopes al marsala pero este tiempo no ha sido suficiente para olvidarme de ella abriendo el mueble de la cocina, poniéndose un poco en punta de pie (es un pelo más bajita que yo) y sacando la botella del marsala. En ese recuerdo éramos tan jóvenes que ni siquiera bebíamos, ¡porque si no en el mismo recuerdo nos habríamos servido una copita del mismo vino! La carne es del mismo corte que puedes empanar o cocinar con un hilo de aceite en el sartén, pasas la carne en la harina y en el sartén pones aceite y mantequilla y cuándo empieza a freír le metes la carne, en cuanto empiecen a caramelizar los dos lados le echas el marsala y lo dejas a reducir hasta tener una cremita. Claramente comíamos estos escalopes acompañados por el puré de patatas de mi padre.
  5. Lasagne al ragú de mi mamá. Casi todos los hijos dicen lo mismo: “las mejores lasañas al mundo son las de mi madre”. Y siempre es verdad. Como llevo un rato contándote, la comida no sólo tiene que ver con el sabor en sí, sino con todos los sentimientos que despierta en tu corazón, y las zonas que activa en  tu cerebro. Y el amor de tus seres queridos es el ingrediente más poderoso que exista. Mi mamá se llama Enrica, es de Savona y es hija de nonno Mario y nonna Rina, los carniceros de los que hablaba antes. Ella no tiene tradiciones culinarias de Emilia Romagna, pero su boloñesa es la que más me gusta al mundo. Dudo que su receta sea la original, pero es la mejor del mundo. Cuántos domingos o fiestas pasadas a preparar la casa para el gran almuerzo, con mi madre que amasaba la pasta para las lasañas con el rodillo en la mesa de madera (como hacía mi bisabuela Aurelia, mientras mi abuela Rina usaba la máquina Imperia que luego me regaló), mi padre que ordenaba, mi hermana y yo, que no me acuerdo si ayudábamos en algo o si sólo creábamos más desorden. Felicidad hasta que todos empezábamos a pelear, luego hacíamos la paz y todo terminaba en una gran comida, siempre precedida por un aperitivo entre nosotros. Pasta fresca hechas en casa, ragú cocinado por varias horas (un pelo más líquido de como lo solemos hacer porque en el horno se seca), y abundante bechamel casera. Por último, hay que dar un hervor rápido a la pasta antes de poner las lasañas al horno.

¡A comer!

Podría seguir durante siglos, al escribir de mi familia y nuestras recetas se me ha abierto el cajón de los recuerdos gastronómicos – y el estómago. El tiempo también se me ha ido de las manos, Andrea en un rato estará aquí y las dos tenemos hambre, y no he tenido tiempo de cocinar nada todavía así que tengo que irme. Espero que te hayan gustado mis 5 recetas caseras del corazón, y ahora que conoces un poco más mi familia la semana que viene te contaré de mi otra parte de la familia, la que vive en Bolivia. Te hablaré de Bolivia y de la familia de Andrea en el próximo artículo: los 5 platos bolivianos que me llevan a Bolivia.

 

¡Qué tengas una buena semana!

Isotta

Nonna Rina y yo, Madrid 2014.
Nonno Mario, Ariela y yo,
Cadibona 1989 ca.
Papá, Genova 2011.
Bisnonna Aurelia, Ariela y yo,
Savona 1988.
Ariela y yo, Savona 1992 ca.
Dedo de Nonna Rina, Mamá y yo,
Madrid 2014.